Sin categoría|23 abril, 2013 15:19

La eterna promesa de las células madre

Human stem cells 300x261 La eterna promesa de las células madre

Las últimas investigaciones sobre células madre dan nuevas esperanzas a los pacientes afectados por cáncer o enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, todos estos éxitos en ciencia han de tomarse con la cautela suficiente para no dar pie a falsas ilusiones. Hoy os contamos qué son las células madre y qué aplicaciones tienen.

Las células troncales, más conocidas como células madre, son una de las grandes promesas de la medicina del siglo XXI. A menudo escuchamos tratamientos innovadores e investigaciones realmente punteras sobre este apasionante mundo de la biología celular.

Pero, ¿qué son en realidad las células madre? ¿Se utilizan a día de hoy en la práctica clínica? Hoy repasamos la historia de esta eterna promesa y las aplicaciones médicas que se están investigando.

Por último, haremos también una breve reseña de los últimos experimentos que hemos conocido esta semana, en los que las células madre cobran un especial protagonismo.

¿Qué son las células madre?

El eminente investigador alemán Ernst Haeckel fue el primero en utilizar el término ‘Stammzelle’ en 1868, cuando se refería a un organismo primitivo unicelular, a partir del cual derivarían el resto de seres vivos, mucho más complejos y con múltiples células (por eso se conocen como pluricelulares). No sería hasta finales del siglo XIX, sin embargo, cuando el concepto de células madre (derivadas de ‘stem cells’) se empezó a usar de manera rutinaria.

Tendrían que pasar sesenta años más hasta que se vieron las primeras evidencias de la existencia de células madre. Gracias al trabajo de los canadienses James Till y Ernest McCulloch, quienes demostraron la presencia de células madre hematopoyéticas, se pudo confirmar todas las hipótesis anteriores. Cincuenta años más tarde, se introduciría la conocida teoría de las células madre del cáncer, de gran importancia en medicina, como veremos.

Podríamos entonces definir las células madre como “aquellas que dan origen a células más especializadas, que forman parte de los tejidos del cuerpo”. La gran ventaja que presentan es que pueden multiplicarse de manera indefinida, algo que se conoce como autorrenovación. Imagínense que quisiéramos producir células del corazón para regenerar el miocardio de una persona afectada. Gracias a las células madre, podríamos hacerlo.

Una vez que sabemos qué son, tenemos que diferenciar muy bien qué tipos de células hay. Por un lado, existen aquellas conocidas como totipotentes, que son capaces de transformarse en cualquiera de los tejidos de un organismo. Son aquellas que se encuentran en las primeras fases del desarrollo embrionario, y pueden dar lugar a un organismo completo. Por otro lado, tenemos las células pluripotentes, que pueden dar lugar a la mayor parte de tejidos de un organismo, pero no a un individuo completo. Por último, las células multipotentes solo pueden dar lugar a otras células “cercanas”.

Como vemos, cada vez que las células se van especializando más y más (o lo que es lo mismo, diferenciándose), pierden capacidad para dar lugar a otros tejidos o a la regeneración de organismos completos. En otras palabras, estamos ante una especie de “camino de no retorno”, en el que las células una vez diferenciadas, no podrían volver atrás. El problema principal residía en que para obtener las células madre de mayor interés, que eran precisamente las de origen embrionario, se requería destruir embriones humanos, por lo que se daban evidentes conflictos morales y éticos.

Sin embargo, un descubrimiento en 2006 por parte del grupo de investigación del Dr. Shinya Yamanaka, permitió ver cómo células totalmente especializadas podrían volver al estado de células pluripotentes, en caso de que consiguieran expresar determinados genes clave. Este hito fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 2012, y supuso un paso importante en la medicina regenerativa.

¿Qué aplicaciones tienen las células madre?

Las células madre de cordón umbilical ya son una realidad en la práctica clínica, para la realización de trasplantes en enfermedades como la anemia de Fanconi. Se utilizan en regeneración cardíaca y vascular, ya que podemos inducir que células madre se diferencian en células de tejido cardíaco o en los “ladrillo

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